DVCOU2RE no es moda; es un pulso creativo nacido en 2003 por Marko & Omar García. Somos la colisión entre el arte, la indumentaria y la vida. No fabricamos prendas, construimos prototipos surrealistas y atemporales.

Creemos en la investigación de vanguardia y en la resurrección de la materia. El reciclaje es nuestra alquimia: transformamos lo olvidado en estructuras futuristas. No buscamos lo nuevo, buscamos lo eterno a través de la experimentación.

Nos declaramos en rebeldía ante los esquemas de la industria. No seguimos reglas, no reconocemos tendencias, no aceptamos lo establecido. Nuestra visión es personal, agridulce e irracional. Abrazamos el humor excéntrico y el surrealismo como las únicas vías para alcanzar la verdad estética.

Cada pieza es un acto único e irrepetible de resistencia. Reclamamos las técnicas primitivas y la deconstrucción como herramientas de innovación. Cada puntada a mano es un golpe contra la producción en serie; cada estructura no tradicional es un lenguaje propio que trasciende el tiempo.

Nos negamos a la saturación visual. Nuestras piezas son escasamente exhibidas porque no pertenecen al consumo masivo, sino a la inspiración. Rompemos el patrón de difusión establecido: el misterio es nuestra forma de comunicación.

Existimos fuera del sistema. Creamos para los que buscan un lenguaje individual. Somos el eco de un futuro que se construye hoy, pieza por pieza, deconstrucción por deconstrucción.

“Preferimos la provocación antes de someternos al buen gusto”

 

+ Info dvcou2re@gmail.com

W47r-MK 51D3 B Ø20

Esta obra de videoarte y fotografía conceptual, creada durante el confinamiento, es una poderosa y distópica metáfora visual sobre la paranoia, el aislamiento y el miedo al contagio provocados por la pandemia.

En la pieza,  MK aparece con el torso descubierto aparece en medio de un entorno boscoso portando una máscara de gas y un tocado ceremonial elaborado con materiales reciclados. La manguera de su máscara no se conecta a un tanque de oxígeno artificial, sino que se introduce directamente en la cavidad de un árbol vivo, buscando extraer de él aire puro. Mientras que la imagen fija utiliza colores psicodélicos, saturados y un efecto de interferencia digital (glitch) que acentúa la alienación tecnológica, el video complementa la experiencia sumergiendo al espectador en una atmósfera sombría donde el sonido claustrofóbico de una respiración agitada transmite la ansiedad y el trauma del encierro.

En su conjunto, la obra simboliza la transformación del aire exterior en una amenaza invisible y letal. Al mismo tiempo, plantea una reconciliación forzada con la naturaleza, presentándola como el último refugio de vida y supervivencia para el ser humano. El uso de materiales reciclados en el tocado subraya una respuesta resiliente ante la crisis, transformando la escasez y los desechos cotidianos en una armadura de identidad y protección espiritual ante la incertidumbre del mundo exterior.


DVCOU2RE 4R7 
W47r-MK 51D3 B Ø20
2020